Licuados de frutas: 7 combinaciones fáciles para esta primavera
Las frutillas ya están en las verdulerías a buen precio, la naranja sigue rindiendo y a la tarde empieza a hacer calor. Es el momento del año en que la licuadora vuelve a salir del fondo de la alacena.
Estas son siete combinaciones probadas, con ingredientes que se consiguen en cualquier verdulería de Rosario. Todas son para un vaso grande (unos 400 ml) y se hacen en menos de cinco minutos.
1. Frutilla, banana y avena
Seis frutillas, media banana, dos cucharadas de avena y un vaso de leche (o bebida vegetal). La banana le da cuerpo y la avena lo convierte en un desayuno que llena hasta el mediodía.
2. Mango, naranja y jengibre
Una taza de mango en cubos (sirve el congelado), el jugo de dos naranjas y una rodajita de jengibre fresco pelado. El jengibre va de a poco: un centímetro alcanza para que pique sin tapar la fruta.

3. Verde que no sabe a pasto
Un puñado de espinaca, una manzana verde con cáscara, medio pepino, el jugo de medio limón y un vaso de agua fría. La manzana y el limón le ganan al sabor de la hoja. Si es el primero que probás, empezá con poca espinaca.
4. Ananá, coco y menta
Una taza de ananá, medio vaso de leche de coco, medio vaso de agua y cinco hojas de menta. Es el más refrescante de la lista y el que mejor queda con hielo.

5. Durazno, yogur y canela
Dos duraznos (en lata, escurridos, hasta que llegue la temporada), un pote de yogur natural y una pizca de canela. Sabe a postre sin agregarle azúcar.
6. Frutos rojos y banana
Una taza de frutos rojos congelados, una banana y un vaso de leche o yogur bebible. Los congelados del supermercado salen más baratos que los frescos y dan un licuado frío y espeso sin hielo.
7. Naranja, zanahoria y manzana
El clásico de siempre: el jugo de dos naranjas, una zanahoria rallada y media manzana. Conviene colarlo si la licuadora no es potente.

Cuatro trucos para que salgan mejor
Fruta congelada en vez de hielo. Cortá en rodajas la banana o la frutilla que está por pasarse y guardala en el freezer. El licuado queda frío y no se aguachenta.
Primero el líquido. Si ponés la fruta abajo, las cuchillas giran en el vacío. Líquido, después lo blando y arriba lo congelado.
Con cáscara cuando se pueda. En la manzana, la pera o el pepino, la cáscara suma fibra. Por eso un licuado de fruta entera llena más que un jugo colado.
Tomalo en el momento. A los pocos minutos se separa y cambia de color, sobre todo si tiene banana o manzana. Unas gotas de limón lo retrasan.
Las Guías Alimentarias para la Población Argentina del Ministerio de Salud recomiendan comer frutas y verduras todos los días, con cinco porciones como meta. Un licuado de fruta entera, sin azúcar agregada, es una forma fácil de sumar una o dos.
Leé también: Ensaladas de primavera: recetas fáciles y dónde hacer un picnic en Rosario.
¿Te sirven nuestras noticias? Agregá a Ciudad de Rosario como fuente preferida en Google y vas a ver más notas nuestras cuando busques.
Agregar en Google



