Nuevas tendencias fit en Rosario

Para tener una vida saludable los pasos a seguir se repiten desde todas las especialidades: comer bien, dormir bien y hacer ejercicio. En esta última, la vida urbana fue generando diferentes estrategias disputándole territorio al sedentarismo y generando diferentes ofertas para acercar a los más perezosos al entrenamiento físico. Hoy en Rosario hay varias opciones a la hora de entrenarse y no aburrirse en el proceso. 

Los gimnasios de los `80 con posters de Arnold Schwarzenegger adornando el espacio, música fuerte resonando desde los parlantes colgados en los techos e instructores musculosos ajustando las máquinas de pesas, han quedado atrás y dieron paso a una numerosa lista de posibilidades a la hora de hacer gimnasia. 

 

 

Indoorwalking


Para quienes suelen tener la agenda ajustada y no gozan de dos horas diarias para dedicar al ejercicio físico esta metodología contempla modalidades exprés de media hora y otras que alcanzan los 50 minutos. La rutina consiste en utilizar lugares elípticos cuya resistencia es regulable para que se adapte a los diferentes movimientos e intensidades. Las clases son similares y trabajan el impacto en las articulaciones menores, siguiendo el ritmo de la música y las instrucciones. 

  


Entrenamiento de alta intensidad por intervalos (HIIT)


Si de pérdida de peso se trata, pocos sistemas de ejercicio ofrecen tantos resultados en tan poco tiempo como HIIT. El entrenamiento interválico de alta intensidad se trata de una forma de anaeróbico y ejercicio cardiovascular que mejora la capacidad del cuerpo para oxidar tanto la glucosa como la grasa. Lo normal para realizar una buena rutina semanal es realizar tres sesiones por semana, los cuales producirán efectos significativos sobre todo en la quema de grasa.

 

 

Yoga


Si las formas anteriores resultan muy agresivas, el Yoga es una alternativa ideal que fue ganando terreno en la ciudad. Mientras los practicantes de esta disciplina comienzan a ser legión en todo el mundo, Rosario no queda afuera. Es que esta práctica logra dar respuesta a muchas de las necesidades físicas y espirituales de las sociedades modernas, caracterizadas por el estrés, la hiperconexión y el ritmo acelerado de vida que llevamos.