Pesadillas: por qué aparecen y cómo evitarlas para dormir mejor

Las pesadillas son sueños intensos y angustiantes que suelen despertarnos en la segunda mitad de la noche. Tenerlas de vez en cuando es normal, pero si se repiten, cortan el descanso o empezaron con un medicamento nuevo, conviene consultar. Te contamos por qué aparecen, qué hábitos ayudan a prevenirlas y cuándo pedir ayuda profesional.
Esta nota es informativa y no reemplaza la consulta médica.
Por qué tenemos pesadillas
Según MedlinePlus, la enciclopedia médica de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., las pesadillas pueden aparecer por hechos cotidianos que generan tensión, como una mudanza, un viaje, un cambio de trabajo o la enfermedad de un familiar, y también por situaciones más fuertes. Entre las causas más comunes están:
- Estrés y ansiedad.
- Medicamentos nuevos o la suspensión repentina de algunos fármacos.
- Alcohol: tanto el consumo excesivo como dejarlo de golpe.
- Comer abundante justo antes de dormir.
- Fiebre o enfermedades agudas.
- Uso de somníferos de venta libre o de drogas.
Las pesadillas frecuentes también pueden estar asociadas a trastornos como la apnea del sueño, el estrés postraumático, la ansiedad o la depresión. Por eso es importante no naturalizarlas cuando se vuelven habituales.
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Cómo evitar las pesadillas: hábitos que ayudan
- Horarios regulares: acostarte y levantarte siempre a la misma hora, también el fin de semana.
- Cenas livianas y al menos dos horas antes de acostarte.
- Menos alcohol y cafeína, sobre todo a la tarde y a la noche.
- Actividad física aeróbica regular, que mejora la calidad del sueño (mejor si no es justo antes de dormir).
- Técnicas de relajación: respiración lenta, meditación, yoga, música tranquila o imaginación guiada.
- Pantallas afuera un rato antes de dormir, y evitar contenidos que te alteren.
- Un dormitorio cómodo: oscuro, silencioso y con temperatura agradable.
- Escribir lo que te preocupa antes de acostarte puede ayudar a “descargar” la cabeza.
Si te despertás por una pesadilla
Respirá despacio, prendé una luz tenue y recordate que fue un sueño. Si no podés volver a dormirte en unos 20 minutos, levantate, hacé algo tranquilo y volvé a la cama cuando tengas sueño.
Cuándo consultar
Consultá con un profesional si:
- Tenés pesadillas más de una vez por semana.
- No te dejan descansar bien durante un tiempo prolongado.
- Empezaron después de comenzar un medicamento nuevo.
- Estás consumiendo alcohol o drogas con frecuencia.
- Están relacionadas con una experiencia traumática.
Hay tratamientos eficaces, como algunas terapias psicológicas específicas para las pesadillas.
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Preguntas frecuentes
¿Es normal tener pesadillas de adulto?
Sí, de vez en cuando es normal. Lo que conviene consultar es cuando se vuelven frecuentes o afectan el descanso.
¿La comida influye en las pesadillas?
Comer mucho justo antes de dormir puede favorecerlas. Por eso se recomiendan cenas livianas y con tiempo.
¿Qué diferencia hay entre una pesadilla y un terror nocturno?
En la pesadilla la persona suele despertarse y recordar el sueño. En los terrores nocturnos, más comunes en la infancia, la persona se altera dormida y al día siguiente no lo recuerda.



